Monday, 11 March 2013

Declaración del representante de Uruguay en la Sesión Plenaria

Sr. Presidente, para la delegación del Uruguay es un gran honor verlo a Ud. como Latino Americano presidir nuestros debates, lo que asegura el éxito del presente periodo de sesiones
Antes de comenzar, Sr. Presidente, quiero enviarle un fraternal abrazo a la delegación bolivariana del hermano pueblo de Venezuela por la desaparición física de ese gran latinoamericano que ha sido y es el Comandante Presidente Hugo Chavez.
Asimismo queremos saludar muy especialmente la readmisión del Estado Plurinacional de Bolivia como miembro pleno de la Comisión.
También queremos saludar al Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Yury Fedotov.
Estimadas comisionadas y comisionados, señoras y señores todos, el mundo asiste hoy a enormes desafíos que cuestionan la viabilidad de la forma de civilización que la humanidad ha construido particularmente en el último siglo, marcada por el consumismo desenfrenado,  el desperdicio y el desprecio de los recursos naturales, por la miseria y las inequidades.
Entre estos desafíos civilizatorios, una política de drogas que nos comprenda a todos es también un desafío global para los próximos años.
Entrados ya en la segunda década del siglo XXI, hoy nadie discute a nivel académico que la cuestión de las drogas ha atravesado la cultura de la Humanidad a través de los tiempos.

Durante este largo recorrido, las culturas humanas fueron encontrando diferentes formas de relacionarse con las sustancias que provocan estados alterados de conciencia.
El siglo XX se propuso algo que ninguna cultura o  sociedad se había propuesto anteriormente, eliminar las drogas de la faz de la tierra y para ello creo un complejo sistema de control a escala internacional. Se propusieron y se implementaron políticas basadas en los principios del prohibicionismo, entendiendo que estos eran los mejores instrumentos para lograr esos objetivos.
Hoy tenemos una abrumadora evidencia, que no es necesario detallar ante uds, que nos permite ver que no solo estos objetivos no se han cumplido, sino que estamos ante una realidad sensiblemente más compleja que la de los ultimos  50, 80, 100 años. 
Esta política ha contado con una herramienta central: la criminalización del uso mediante la ley penal, y la eliminación de toda forma de regulación que no sea la prohibición total.
Esta política ha castigado a los sectores y grupos sociales mas vulnerables, ha lesionado los derechos humanos y ha generado más daños que los beneficios que pretende lograr. Y si los objetivos fueron eliminar las drogas de la faz de la tierra y tener un control y fiscalización eficaz y eficiente de las mismas hoy podemos decir con total convicción que esa política ha fracasado en todos sus términos, no en sus objetivos, sino en sus instrumentos. 
Señoras y señores, queremos reafirmar, que intentar tapar el sol con una mano es un profundo error, recalco, la primera forma de resolver un problema es asumir que existe.
Nuestro gobierno ha decidido que el objetivo central de nuestras políticas en materia de drogas es proteger y garantizar la salud y la convivencia de nuestros ciudadanos, por lo tanto no estamos dispuestos ante esta evidencia abrumadora de cometer el pecado de quedar paralizados por la inacción.
Nuestro país tiene el derecho a que, en función de su ordenamiento legal pueda darse las formas jurídicas que le permitan atacar de manera frontal las bases económicas del narcotráfico a través de la Regulación, el control y la fiscalización del Mercado del Cannabis. 
Nuestro País tiene el derecho, en la medida que sus políticas no causen daños a terceros a implementar aquellas políticas publicas que contribuyan, en el marco de  la plena vigencia de los Derechos Humanos de sus ciudadanos, a mejorar y proteger la Salud y la calidad de vida de los mismos. 
Uruguay, que ha sido uno de los pioneros en plantear que el sistema de fiscalización de drogas debe tener un adecuado control del sistema de DDHH, entiende que es imprescindible erigir este concepto como principio medular de los nuevos modelos emergentes. 
Nuestro continente, nuestra región ha estado sometida a una espiral de violencia que ha llevado a que algunas de sus ciudades tengan el triste privilegio de tener una tasa de criminalidad superior a la de países en guerra y acosados por diversas formas de fundamentalismo y terrorismo.
Nuestro país que sufrió como tantos otros países de America Latina la infamia del Terrorismo de Estado en la década del 70 del siglo pasado, con su secuela de muerte y desapariciones forzadas, ha logrado reconstruir una democracia sólida, garantista de los derechos civiles, sociales, culturales, económicos y ambientales de nuestros ciudadanos, ha fortalecido y robustecido las políticas públicas en todo su territorio, logrando reducir la pobreza a mínimos históricos en los últimos 50 años. Asimismo hemos reducido significativamente las desigualdades.
No obstante estos avances significativos en materia de calidad de vida y desarrollo, nuestro  país sufre un progresivo deterioro de sus relaciones de convivencia, realidad estrechamente relacionada con el fenómeno del micro - trafico  de drogas y todo lo que ello implica, en particular en los sectores más vulnerables de la sociedad.
Creemos que el principio de la responsabilidad común y compartida hoy día ni es común ni es compartida. Se ha construido un andamiaje comunicacional que pone énfasis en la responsabilidad de los países productores, cuando los grandes mercados de consumo, los precursores químicos que hacen posible la elaboración de las sustancias de mayor riesgo, la producción de armas con las que se sustentan las organizaciones criminales y las principales terminales de lavado de dinero se encuentran fundamentalmente en los países del Norte desarrollado.
Hace varios años ya que nuestra delegación ante la Comisión de Estupefacientes y otros Foros Internacionales viene planteando la necesidad de instalar un amplio debate democrático, sin preconceptos ni tabúes sobre el problema de las drogas, hoy este debate esta instalado en las Agenda bilaterales, regionales y globales, como en los espacios Multilaterales. 
El mundo esta comenzando a debatir y poner en cuestión estos paradigmas que hegemonizaron el debate y las Políticas en el siglo XX, al tiempo que comienzan a emerger nuevos paradigmas y los estados comenzamos a experimentar nuevas alternativas. 
Sin embargo creemos que esto no es suficiente. Hoy más que nunca necesitamos del liderazgo y el coraje que nos permita discutir en la comunidad internacional si es necesario la revisión y la actualización de los instrumentos internacionales que nos hemos dado en los últimos 50 años.

En nuestra opinión esto es absolutamente imprescindible.

En este contexto respaldamos el reto que  la OMS ha lanzado en el marco de la Estrategia Mundial para reducir el consumo nocivo de alcohol y lo que se ha avanzado en la reducción del tabaquismo a partir del Acuerdo Marco ya que el consumo, problemático de estas sustancias aporta a los índices totales de morbi mortalidad un 4% cada uno, mientras que todas las sustancias ilícitas aportan un 2,8.

Lo dicho, sustenta desde nuestro punto de vista de manera contundente la necesidad de avanzar en un enfoque humanista, integral, que desde la perspectiva de la salud publica construya un marco regulatorio y de control de las políticas de drogas de carácter general fundamentado a partir de los riesgos y daños que las mismas puedan provocar; y no fundamentalmente a partir de la ley  penal como lo ha venido siendo en el último siglo.

Señoras y Señores, quienes tenemos la responsabilidad de representar a nuestros ciudadanos tenemos que, el 1er lugar reconocer la evidencia de la realidad que nos demuestra el profundo fracaso de las políticas implementadas en las últimas décadas y luego actuar en consecuencia.

No asumir el desafío y actuar en consecuencia sería un error imperdonable que seguirán pagando inevitablemente los mas débiles de nuestro mundo.Como decía Einstein, no se puede seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

Muchas gracias.

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