Thursday, 13 March 2014

Ministro de Justicia Gomez Mendez de Colombia

Leer aquí la declaración completa de Colombia. 

Colombia ha adoptado todas las recomendaciones recibidas de la comunidad internacional (adecuando su legislación penal, mejorando sus sistemas de justicia y fortaleciendo sus instituciones) aun a riesgo de aportar una dolorosa cuota de sangre en la lucha contra este flagelo mundial.

Sin embargo en Colombia también hemos aprendido que esta manera de ganar batallas no es conseguir la victoria, pues a pesar de conseguir todos los correctivos no hemos, al igual que el resto del mundo, alcanzado los resultados esperados.

Los costos de la guerra a las drogas no solo son económicos, también se miden en vidas humanas sacrificadas en nuestro accionar contra el flagelo de las drogas.

La reducción sostenida de áreas cultivadas con coca ha generado el traslado de estas plantaciones hacia zonas de altísima vulnerabilidad.

El final de los grandes cárteles en Colombia generó una transición hacia pequeños cárteles.

El problema de las drogas ilícitas también ha impactado otros sectores de las economías ilícitas, pero el uso de drogas no ha descendido.

Estas nuevas realidades nos han llevado a comprender que esta problemática toca cada fibra de la sociedad y por tanto demanda un abordaje integral que reconozca sus causas en las vulnerabilidades sociales y que se construya a partir de la continua evaluación de sus resultados y a la luz de sus cambios sociales. 

Con la autoridad moral que nos otorga el haber honrado este compromiso durante décadas enteras hacemos un llamado a que se analicen las formas más eficaces de lograr estos objetivos, en el marco de la autonomía de los Estados y en el reconomiento de la pluralidad de las manifestaciones del problema mundial de las drogas.

[Colombia expone sus resultados en materia de drogas]

Es precisa una continua evaluación de los resultados a la luz de los cambios sociales. Debe ser un enfoque basado en los derechos humanos. En Colombia, la política de las drogas es una herramienta para la paz en el marco del post-conflicto.

En Colombia surge de manera inevitable una discusión que aprenda del pasado, revise el presente y nos prepare para el futuro. Debemos fomentar la cultura de la legalidad y estado de derecho.

Hacemos un llamado a que se analicen formas más eficaces de lograr estos compromisos en el marco de las manifestaciones del problema mundial de la drogas.

Seguimos concentrados en la utopica eliminación absoluta de las drogas de origen natural, mientras que muchas drogas de origen químico se producen diariamente. Las nuevas drogas de síntesis generan más muertes en el mundo que aquellas generadas por el consumo de cocaína.

Las alternativas sobre políticas de drogas están siendo perseguidas en la región. En la sexta cumbre de las americas en abril de 2012, los presidentes de los estados de las americas solicitaron un estudio sobre las políticas de drogas.

Este estudio es materia de analisis por parte de los estados miembros de la region y contribuyo a que en la Asamblea General de la OEA en Guatemala que enfatizó en las estrategias de derechos humanos y salud.

Cómo explicar a un campesino que se le apliquen penas de carcel mientras en otras regiones del mundo se avizoran soluciones diferentes?

Tanto el proceso preparatorio de La UNGASS, como el examen debe asegurar un examen amplio incluyente y que reconozca a las diferentes agencias de la ONU deben ser llamadas a este debate, y también miembros de la comunidad cientifcia y de la sociedad civil.

Este es un momento único, necesitamos una cultura de la legalidad soportada en un estado de derecho fuerte. Colombia renueva su absoluto compromiso e invita a los países presentes a abordar una revisión.

La políticia de drogas no puede viajar a la velocidad del telegrafo mientras la política de drogas va a la velocidad de la banda ancha de internet.

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